22 abril 2006

Sobre la libertad

La cuestión es determinar que entendemos por libertad más allá de las definiciones de los diccionarios ( que de todos modos son valiosas. Ver diccionario de la Real Academia). La libertad es en relación a algo. El ser desde que nace, elige entre distintas opciones vinculadas con sus capacidades sensoriales, motoras e intelectuales. No basta con tomar una decisión para estar en condiciones de cumplirla. En el origen y naturaleza de esas restricciones podríamos establecer los grados de libertad que poseo. Así, por ejemplo, yo puedo decidir nadar hasta Montevideo, pero no poseo ninguna posibilidad física de hacerlo. Caso diferente sería si dedido cruzar el Rosedal a nado. Físicamente seguramente pueda, sin embargo una normativa me lo impide. En tal caso, mi libertad es coartada por los poderes públicos. Me cuesta asimilar la lectura de un hipertexto con este segundo caso. Decidir leer un texto y no otro es un acto de libertad, que será tanto mayor cuantas más posibilidades de elección tenga (si tengo dos libros el grado será menor que si dispongo de gran biblioteca, si puedo elegir entre dos diarios mi libertad será menor a si la elección puedo hacerla entre todos los diarios del mundo en las lenguas que domino. En gran medida la frase ?lo único que hacés, y por lo que pensás que tenés alguna libertad, es hacer click donde podés seguir haciendo click infinitamente? es un oxímoron, ya que si efectivamente tuviera posibilidades infinitas de enlaces dispondría de una libertad absoluta. ) Se trata de una discusión apasionante. Sería interesante que la deriven a cuestiones vinculadas con el hipertexto y la interactividad en los medios electrónicos.

2 Comentarios:

At 23/4/06 01:44, guada said...

No concuerdo con Ignacio cuando dice que “en los contenidos de la red no hay ninguna libertad de elegirâ€. La desarticulación de un texto, su fragmentación y la posibilidad de enlazarlo con cualquier otro disponible en la red aumenta enormemente nuestra capacidad de actuar dentro de las posibilidades que se nos ofrecen. Casi siempre, tenemos la posibilidad de optar por A o por B y, cuanto mayor sean las ofertas propuestas, mayor será nuestra posibilidad de elección, nuestra interactividad con el contenido que se nos presente.
Así, por ejemplo, a diferencia de los libros impresos -en los cuales la lectura se realiza en forma secuencial desde le principio hasta el final- la lectura de los diferentes materiales que se presentan en la red puede realizarse en forma no lineal y los usuarios no estamos obligados a seguir una secuencia establecida sino que podemos movernos a través de la información y hojear aquellos contenidos que, por asociación, siguen nuestros intereses en la búsqueda de un tema en particular.
Esto puede verse en el ejercicio propuesto por el profesor: todos arrancamos desde el mismo punto, fuimos por distintos caminos y en la mayoría de los casos no alcanzamos el mismo punto de llegada y en verdad no teníamos porque hacerlo, porque justamente de esto se trataba, de que cada uno siguiera sus propias intuiciones o intereses y es aquí, donde creo, que podemos hablar de libertad.

 
At 27/4/06 16:21, Lau said...

Concuerdo con Diego V (comentario de otro post) en hablar de grados de autonomía en vez de libertad.
En la web, se hace más evidente la hipertextualidad ya que esta es explícita. Sin embargo, no se puede desconocer que en un libro, por ejemplo, también hay enlaces que nos pueden llevar a otra lectura, y luego a otra y a otra, indefinidamente. Esto se puede hacer, por ejemplo, mediante la bibliografía o mediante la cita de un autor en el texto.
Por supuesto, el grado de autonomía no va a ser el mismo en los dos casos, la posibilidad que da Internet es la de tener todas las lecturas “a mano†y, por lo tanto, se puede hacer inmediatamente. Asimismo, la cantidad de opciones es mayor y, al hacerlo en el momento, la reflexión prácticamente no media el acto, por lo que nuestro camino puede derivarse en un lugar totalmente distinto al inicial y, en el camino transitado a partir del libro, al tener que interrumpir la acción para buscar otro libro en la biblioteca o para ir hasta la librería a comprarlo, en general, el resultado al que se llega no se aparta demasiado del tema de interés inicial.
Ahora, las diferencias entre ambos (y otros casos que no me refiero acá) no implica que no haya libertad en estos actos ya que todos los caminos elegidos, si bien siempre son limitados por las opciones existentes, no son determinados por nadie sino que son motivados por el interés personal.

 

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